lunes, 15 de mayo de 2017

Booktag: Manías y no manías literarias


Su manía es leer al revés :D


Denise me ha nominado a este booktag de las manías literarias (yo agregué no manías porque no creo tener tantas manías, jijiji), a ver qué les parecen mis respuestas :3


A continuación las reglas:

a) Escribir 10 manías o hábitos que tengas a la hora de leer, comprar un libro, etc.


b) Nominar a 5 blogs (y comentar en su blog que fueron nominados).

c) Citar 3 de las 10 manías que has puesto, para que tus nominados digan si las comparten o no (también puedes contestar a las que citó quien te nominó).

1.- Rara vez hablo de libros. 
Soy de las personas que prefiere escuchar en lugar de hablar, en forma oral me cuesta explicar porqué un libro me ha gustado aparte de un "me gusta" o "me encantó", prefiero hacerlo por escrito. Yo necesito estar a solas para ordenar mis ideas. En cambio, me encanta cuando alguien habla con gran entusiasmo y facilidad de porqué tal o cual libro le ha gustado, por mi, que esa persona hable y hable que yo encantada oiré y/o preguntaré.

2.- A veces voy a las librerías sólo a mirar los libros.
Sí, a veces me provoca entrar, revisar algunos libros sin tener intención de comprar alguno. Eso sí, me gusta mirar sola, no me gusta hablar con librero alguno (sí, llega a ser contradictorio con el punto uno, pero la mente humana es complicada :3), no es nada personal, sino que disfruto demasiado perderme en mis pensamientos y hay libros que disparan mi imaginación (XD), esto ocurre con mayor intensidad si estoy escuchando música :D.

3.- Casi siempre leo escuchando música.
A veces me harto y leo en silencio. Pero la música como acompañante me ayuda un montón a reflexionar. Eso sí, trato de elegir aquella que sea adecuada para el libro que vaya a leer (obviamente, no voy a escuchar Pop mientras leo un clásico), por lo general elijo soundtracks o alguna canción en inglés.

4.- Cuando un libro me gusta demasiado mis pensamientos se dirigen a otra parte.
Sé que es muy raro, pero suele ocurrir que cuando lo que leo me interesa demasiado lo tomo como punto de partida para pensar en otras cosas, salto de una conversación imaginaria a otra y luego de varios minutos retomo la lectura. (Mi mente es un cajón revuelto)

5.- Soy minimalista.
No soy de las personas que va a comprar un llavero con su personaje literario favorito, y menos ropa alusiva a un libro. No tengo posters en mi pared. No compro diferentes ediciones de un mismo libro y menos por el único hecho de que la portada sea bellísima. No huelo libros, ni los abrazo, ni les construyo un altar (tal como le mencioné a Denise ;))

6.- Trato (no siempre) de terminar los libros que he comenzado.
En más de una ocasión me ha pasado que al iniciar un libro y no me ha interesado mucho, lo he dejado y lo he retomado meses después, y al hacer eso encuentro muy interesante lo que está escrito. Por ejemplo, me pasó con "Historia de dos ciudades" de Dickens, las primeras páginas me aburrieron un montón, dejé de leerlo y cuando volví a leerlo meses después, descubrí una historia excelente.

Aunque claro, también hay otros que si es muy posible que nunca retome, como "La chica Danesa" (ni recuerdo el nombre de su autor) , leí casi la mitad pero es muy lenta, no esa lentitud de las novelas del siglo XIX cuyos autores realizan reflexiones con intensidad y poco o nada me importa si "interrumpen" el curso de la trama. Pero es que "La chica Danesa" da sueño y la esposa del protagonista es demasiado irritante (sí, ya sabemos que eres muy "independiente", "inteligente" y "especial", como sea que te llamabas). Es que si vas a contar una historia de un hombre que cambia de sexo, no sé, debería ser más intensa por el trasfondo psicológico de un tema como el mencionado.

7.- Trato de leer sólo libros en físico.
Leer en físico para mi es mucho más personal que en formato digital. Sólo leo en mi PC o en el celular cuando no me queda de otra. No tengo Kindle (igual andar con uno en una ciudad como la que vivo, Lima, no me parece buena idea, así que si tuviera uno, no lo sacaría de mi casa, jajaja)

8.- No presto libros.
En realidad sólo se los presto a mi mamá o a mi hermano porque vivimos en la misma casa.

9.- Puedo leer en el transporte público.
Si encuentro un asiento, hay silencio o estoy con mis audífonos puestos escuchando música, además si hay buena iluminación y tengo ganas, leo sin problema. Sólo la mala iluminación, la música fea y en alto volumen que suelen escuchar los choferes y la falta de ganas hacen que no lea ahí.

10.- Compro mis libros en base a mi intuición.
Si leo una reseña, el argumento de un libro u oigo hablar respecto a este, a veces sucede que por dentro me emociono y me digo: "Tengo que leerlo". En realidad más que una emoción es una corazonada muy fuerte de que es necesario de que lo lea en algún momento. Esto me sucede independientemente de que guste o no a muchas personas o de que la reseña esté bien escrita, aunque si leo una reseña floja, no voy a tener interés en leer el libro en cuestión.

Mis nominadas:

1) Blog de Naeko: Cosas
2) Blog de Adella Brac: Las palabras soñadas
3) Blog de Pilar: Musas en su tinta

Sería interesante si respondieran a los puntos 1,5 y 6.

Gracias por leer. Bye :)

sábado, 6 de mayo de 2017

¿Y ahora qué?



"Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado" (Gandalf. J.R.R. Tolkien)


Cuando cumplí treinta años comencé a entender un poco mejor de qué se trata el tiempo o debería decir, su opresivo paso. ¿Qué ocurre cuando no tienes 'una carrera'?, sí, esa cosa con la cual todo ser humano actual se debería sentir ultra realizado. Sólo veo relojes avanzando y escucho un sin fin de preguntas, por eso me he aislado a nivel social, para no enfrentar esa disección que quieren hacer de mi persona. Cada día que pasa voy perdiendo más la confianza en quienes se supone aún son cercanos en mi vida, es una profunda vergüenza la que siento ante ellos, mi fracaso como mujer 'moderna' es demasiado fuerte, no soy capaz de mirarlos a los ojos.

He leído sobre grupos de personas para las cuales el tiempo, tal y como lo concebimos nosotros, no existe, a lo mucho prestan atención al día y a la noche. Los más arraigados a la civilización pueden concebir la ausencia del reloj como un acto de barbarie, pero tal vez destruir las horas, los minutos y los segundos sea lo más sabio o lo más revolucionario (o ambos a la vez) que se puede hacer. 

(Un golpe ... segundo golpe ... tercer golpe, silencio)

Luego del ruido sólo pude ver los trozos de vidrio dispersados en el suelo, tanto la aguja que marcaba los minutos como la que indicaba los segundos se hallaban desprendidas. Sentí un dolor en el pecho, como si hubiese dañado a un ser vivo en lugar de a un objeto.

El silencio decretó de que en esta habitación el tiempo ha dejado de existir. Sentada en un rincón, con la espalda apoyada contra la pared hago lo único que sé hacer,  escribo:  ¿Y ahora qué?.

***


¡Hola lectores! Este relato corresponde a mi primera participación en el Reto Citaura marzo 2017 y pueden también leer la  Recopilación de relatos del reto Citaura. En cualquiera de los links podrán leer en qué consiste el reto, en resumen, se debe crear un microrrelato que tenga como máximo 30 líneas de word, y ello a partir de una cita daba por las creadoras de la iniciativa.

Espero estén teniendo un buen fin de semana :) y yo me despido hasta dentro de quince días.

La madrugada de un sábado